La alimentación de mi bebé

Como nutricionista y como madre de una preciosa bebé de 10 meses, no sé si será fruto de la casualidad o que nos llamamos las unas a las otras, pero últimamente en mi consulta son muchas las madres que acudís para preguntarme y asesoraros acerca de la alimentación y nutrición de vuestros bebés.

He decidido explicaros mi experiencia personal como madre y como nutricionista, porque como bien me decís, os sentís muy identificadas conmigo y es algo que me lleváis pidiendo desde hace mucho tiempo.

Mi hija Naiara tiene 10 meses y ha pasado por algunos problemillas intestinales como muchos/as han pasado, por ejemplo, cólicos lactantes (que gracias al tratamiento fisioterapéutico pudimos paliarlos bastante rápido) y estreñimiento agudo, lo cual me provocó bastante preocupación. Por cierto, no sé si lo sabéis, pero de nuestro intestino y su crecimiento intestinal depende en gran medida nuestra futura salud.

Ahora  mismo Naiara lleva una alimentación totalmente sólida y variada, se podría decir que casi come como sus papás, pero mejor empezamos por el principio…

Por motivos médicos, a Naiara sólo le pude dar lactancia materna exclusiva hasta los 3 meses y medio y a pesar de que me costó desvincularme de mi bebé y no era lo que a mí me hubiese gustado hacer, le tuve que introducir la leche de fórmula. Según algunos estudios científicos, esto puede ser perjudicial para la salud intestinal del bebé (y futuro en el adulto), pero se puede paliar introduciendo otros alimentos que completen esta alimentación. Evolutivamente, la lactancia materna está demostrada que contiene un alto valor nutricional que ayuda de manera completa al desarrollo del bebé, pero de nada sirve si cuando dejemos esa lactancia pasamos a alimentarle con productos industriales, procesados, con altos contenidos en azúcares y que poco o nada aportan. No podemos caer en ese error, porque de lo contratio, todo lo que habremos ganado con la lactancia materna y natural podríamos tirarlo por la borda sin apenas darnos cuenta.

Partiendo de esas premisas, personalmente, cuando empecé a darle leche de fórmula, le introduje a la vez la ingesta de toda clase de frutas. Es importante saber que no debemos intentar que nuestros hijos/as coman de todo si esto les supone un sufrimiento. Poco a poco, van a querer probarlo. En ese momento se las daba trituradas para mejora la masticación y la deglución, pero a partir de los 6 meses todo cambió.

A partir de los 6 meses empecé a introducir la técnica del Baby Led Weaning (BLW) o Alimentación Complementaria Guiada por el Bebé. Y aquí viene el intríngulis de la historia… ¿Qué es esto?

Como bien indica el nombre, se refiere a la alimentación complementaria guiada por el propio bebé, esto es, que complementa al pecho (o biberón en mi caso) el cual seguirá siendo la fuente principal de energía durante el primer año de edad aproximadamente. Con esto no quiero decir que a los 6 meses sea esa la edad exacta que determine cuándo empezar con ésta técnica, el propio bebé será quien os marcará cuándo empezar a comer sólidos.

Lo que tenemos que saber es que el bebé tiene que ser capaz de mantenerse sentado sin apoyo y sin que se le vaya la cabeza para los lados, tiene que saber agarrar, explorar y llevar los alimentos que tiene a su alcance a la boca y por último, tiene que empezar a masticar con las encías o con los primeros dientes, además de que van iniciando los movimientos laterales de la lengua para desplazar los alimentos dentro de la boca.

Obviamente, y como muchos estaréis pensando, el mayor miedo de esta técnica es si el bebé se puede atragantar. Desde mi experiencia os puedo decir que es complicado que pase siempre y cuando estemos en todo momento a su lado y sepamos como cortar, preparar y presentarle correctamente los alimentos. Esta experiencia no se puede generalizar, siempre dependerá del bebé y de cómo pueda llegar a asimilar este método.

La incorporación de nuevos alimentos se tiene que hacer de manera progresiva, lenta y en pequeñas cantidades, respetando un intervalo de algunos días (entre 3 y 5 días, por ejemplo) para cada nuevo alimento y observando cómo lo tolera. Si antes decía que uno de los inconvenientes que podemos tener es el miedo al atragantamiento, existe un beneficio muy evidente y claro en el desarrollo psicomotor del bebé: la adquisición de destrezas manuales para alimentarse solos.

Empecé haciéndolo con algunas pequeñas adaptaciones, como por ejemplo, cortar los alimentos en pequeñas porciones dentro de los purés de verduras para que siempre las cantidades que comiera estuvieran bien equilibradas. Conforme fueron avanzando los meses fui introduciendo más alimentos (legumbres, más variedad de verduras…), hasta que a día de hoy come prácticamente nuestra comida.

Bueno, vamos a hacer un inciso importante, es un método nuevo, contrario a lo que nos han estado enseñando durante años, al método tradicional y las pautas que tenemos establecidas por los pediatras. Este método supone un cambio importante en el planteamiento de los padres, en el tiempo que dedicamos al momento de la comida con nuestros bebés y a la atención que prestamos, suponiendo un gran esfuerzo diario. Además, hay que sumarle el tener que “luchar” con los tradicionalistas como pueden ser nuestras amadas madres, abuelas y conocido, cuyas frases por excelencia serán: “se va a quedar con hambre”, “qué locura que le des comida sin triturar si no tiene dientes”, “con los purés es más rápido que se lo coma todo y está más completo”, etc.

Puedo deciros que los niños que se autorregulan tienden a preferir alimentos más saludables y en el futuro serían menos propensos a tener sobrepeso, factor importante si sabemos las asombrosas cifras de sobrepeso y obesidad infantil que existen en España.

Es importantísimo generar una buena relación en torno a la comida, con paciencia y dedicando el tiempo necesario para evitar recurrir a la vía rápida de comida elaborada (potitos, fruta envasada y procesada) además de poder esquivar engaños de la industria alimentaria. Esto lo podéis conseguir sabiendo leer las etiquetas de los productos y sin fiarnos nunca de la portada del producto. Recordad algo: cuantos menos ingredientes tenga un producto, menos procesado está.

Bueno mamis en mi cuenta de Instagram @nutricionista_irene os doy algunas ideas para poder empezar con este tipo de alimentación o por lo menos, para que podáis ver cómo sería una alimentación saludable para niños (y adultos también claro, sólo que tendréis que comer un poquito más sino os comeréis las uñas 😉).

Hay que elegir con conciencia para criar con conciencia.