¡Mi bebé rechaza la fruta!

Alimentación Infantil. Método Baby Led Weaning. Policlínica del Río-Hortega, Santa Pola (Alicante).

Como comentamos en el anterior artículo sobre nutrición infantil (ver aquí: https://goo.gl/bY2goS), los bebés a partir de los seis meses empiezan a introducir en su alimentación diversos alimentos para que poco a poco vayan probando nuevos sabores y texturas. Pero en la mayoría de ocasiones aunque los padres queramos que nuestros hijos coman de todo y lo más equilibrado y variado posible, es el propio bebé quien nos dicta qué alimentos le gustan más y cuáles no quiere ni probar.

Hasta ahora, las recomendaciones nutricionales establecidas por los pediatras consisten en  introducir cada mes un grupo de alimentos distinto, primero la papilla de cereales, luego la papilla de fruta y finalmente la papilla de verduras incluyendo primero la carne y después el pescado. Por lo tanto, cuando el bebé no come o no evoluciona al ritmo estipulado por el método tradicional nos sentimos agobios y desorientados.

Mi consejo como nutricionista es que si a vuestro hij@ no le gusta la fruta desde el primer momento, no pasa nada, siempre existen alternativas. Probablemente lo que no le guste sean las frutas trituradas y mezcladas porque no puede reconocer el sabor de cada una de ellas.  Dejar que sea él o ella quien pruebe a cogerla con sus propias manos y que elija qué sabor y textura le gusta más siempre siguiendo las directrices adecuadas del sistema Baby Led Weaning o alimentación complementaria guiada por el bebé.

También podemos ofrecerle la fruta de diversas maneras, no siempre como postre o como merienda o almuerzo. Por ejemplo, mientras estáis jugando juntos puedes cortarle la fruta de diferentes maneras y dándole formas que le resulten divertidas, no ofrecerle una sola pieza sino que reciba una fuente multicolor (trozos de fresa, kiwi, plátano, cortados con formas similares) o cortar la fruta a taquitos y juntarla con los alimentos que más le guste.

Un dato importante es que somos los padres el ejemplo primordial de nuestros hijos, por lo tanto, es coherente quejarse de que no come fruta si nosotros tampoco la consumimos. Probablemente si lo tomáramos diariamente delante del bebé llegue el día en el que él mismo quiera probar de nuestro plato.

Lo que tenemos que tener en cuenta es que no debemos obligarles a comer y más poniéndonos nerviosos, porque el resultado será el rechazo a dicho alimento. Lo más importante es que sienta la capacidad de decidir y tener el control sobre cuándo empezar y terminar de comer y no insistir si gira la cabeza o cierra la boca. Esto no quiere decir que no volvamos a darle ese alimento en concreto, simplemente dejar pasar unos días y volver a repetir el intento. Muchos estudios concluyen que la aceptación de los alimentos está relacionada con el número de exposiciones al mismo, puede llegar a ser probado entre 10 – 15 veces para que sea aceptado o rechazado.

Así que, mucha paciencia y actuemos con naturalidad, habrá días que comerán mejor y otros que ni lo probarán…y por mucha ilusión y empeño que le pongamos a la comida, no debemos sentirnos heridos si nuestro hijo nos la rechaza.

No hagamos del alimento que rechace su único centro de atención, porque no por no comer fruta va a repercutir en su desarrollo y crecimiento si el resto de la alimentación es de calidad.