Podología: ¡mejor prevenir que curar! (2ª parte)

En el anterior artículo os hablábamos de la importancia del lavado y secado de los pies y de cómo mejorar las grietas en talones. En esta segunda parte queremos transmitiros la importancia de un buen corte de uñas y el mal que puede llegar a provocar un calzado inadecuado, algo que desconoce la gran mayoría de personas. Sigue leyendo, y no dudes en consultar cualquier duda si necesitas ampliar información.

Corte de uñas:

Corta tus uñas cada dos/tres semanas (según crecimiento) y NO CORTES LOS PICOS HACIA ABAJO para evitar que se claven. Si crees que lo estás haciendo correctamente pero siguen dándote problemas, acude a consulta del podólogo especialista y pide que te enseñen a hacerlo. Cada persona es un mundo y quizás no necesites que sea recto, o quizás lo estás haciendo bien pero hay algún factor externo, como el calzado o tu biomecánica, que hace que se te claven o infecten.

Calzado:

El quid de la cuestión. La parte más importante del cuidado de los pies. Si se supiera todo el mal que llega a hacer el calzado en nuestros pies a nivel dermatológico y biomecánico, se podría prevenir mejor cualquier dolencia.

A la hora de comprar tu calzado nuevo procura que sea flexible, con una anchura adecuada a tus pies y cómodo. Evita los extremos: ni zapato plano ni tacones de 7cm… Es compresible que nos guiemos por la estética, pero se puede tener todo si se busca bien. No hay tiempo mejor invertido que el que se usa en la búsqueda del calzado adecuado.

Por poneros un ejemplo, algo que me llama mucho la atención desde que comencé como podóloga, es que un gran número de pacientes piensan que tienen hongos en las uñas… ¡y no es así! Una mala coloración o un engrosamiento de la uña no significa que haya un contagio por hongos. En la mayoría de los casos están provocados por una punta de zapato muy estrecha, aunque sea nuestro número. Hay que revisar el calzado y la biomecánica.

Prohibido caminar descalzos y descalzas en duchas públicas:

Aunque nunca estamos a salvo del todo, porque para entrar en las piscinas ya nos tenemos que descalzar, el uso de chanclas, escarpines o sandalias (el tobillo mejor siempre recogido) en las duchas del gimnasio y piscina ayudan a prevenir el contagio de infecciones como verrugas (virus) o pie de atleta (hongos).

Si crees que puedes tener un papiloma, echa lejía en el plato de ducha tras su uso y acude a consulta lo antes posible para evitar el contagio al resto de la familia.

Acude a consulta del podólogo para revisar tu tratamiento ortésico:

Ya sean siliconas o plantillas, acuérdate de llevarlas a consulta para que las revise tu podóloga mínimo una vez al año. Los materiales no duran infinitamente y cuando se fatigan y desgastan no se consigue llegar a los objetivos del tratamiento.

No solo se hereda el color de los ojos.

¿Sabes cuándo se puede prevenir cualquier problema biomecánico a nivel podológico? A partir de los 4 añitos ya podemos tratarlos con plantillas porque sus huesecitos están más estables pero siguen dejándose moldear. A partir de los 8 años de edad es más difícil (aunque no imposible) modificar las torsiones a nivel óseo porque el crecimiento se ralentiza y cuanto mayores nos hacemos menos probabilidades de prevenir. Una mala pisada puede llevar a un futuro desgaste en rodillas y caderas… el pie plano se hereda y en muchos casos tiene solución.

Cuanto más sepas tú, mejor llevarás el tratamiento y más eficaz será nuestro trabajo.