¿Por qué son necesarias las verduras en nuestra alimentación?

Las verduras, en general son un alimento que debe estar presente en la dieta cotidiana de todas las personas sin importar la edad, ya que su composición aporta una gran cantidad de nutrientes y además muchos beneficios en el organismo.

Las vitaminas, los minerales y otros componentes de las verduras y hortalizas son esenciales para la salud humana. Por ejemplo, la fibra alimentaria contribuye al tránsito a través del aparato digestivo y a reducir los niveles de colesterol en la sangre; las vitaminas y minerales ayudan a mantener un adecuado estado de salud y un grado aceptable de bienestar y los fotoquímicos (compuestos que dan a los tomates y las zanahorias sus vivos colores) tienen efectos antioxidantes y antiinflamatorios.

Además, estos alimentos favorecen una adecuada digestión de otros nutrientes, aumentan el volumen intestinal, lo que ayuda a regular el apetito y suelen implicar una mayor seguridad de los alimentos, tanto los frescos como los preparados. Conviene saber que las frutas y hortalizas, junto con los cereales y leguminosas, constituyen un grupo de alimentos mucho más estables que los de origen animal. Suelen mantenerse crudos en condiciones de conservación mejores, no es necesaria gran cantidad de sal y suelen ser especialmente ricos en sustancias antioxidantes. Consecuentemente, pueden incluso ayudar a reducir el número de casos de enfermedades transmitidas por los alimentos.

Por otro lado, en el caso de los deportistas que requieren mayores necesidades energéticas, su alimentación suele estar basada en un aporte elevado de hidratos de carbono (presentes en la pasta, arroz, legumbres, pan y patatas) junto a grandes cantidades de proteínas (carnes, pescados, huevos y lácteos). Para ellos, el aporte de las verduras es de gran importancia para poder mantener tanto su nivel de entrenamiento como su estado de forma, pero en ocasiones se comete el error de prescindir de las verduras.

Se pueden conseguir menús más variados y muy apetecibles si se preparan platos que contienen verduras y alimentos ricos en hidratos de carbono como ensaladas de pasta, de arroz o de legumbres, patatas rellenas y pasta o arroz con espinacas, brócoli, tomate, zanahoria… Y también se pueden emplear los vegetales como acompañamiento de alimentos protéicos como por ejemplo un filete con pimientos, un pescado con puré de patata y champiñones, o una tortilla o revuelto de espárragos trigueros y gambas.

De este modo el aporte de hidratos de carbono y proteínas no disminuye y sin embargo se asegura una cantidad suficiente de verduras que además de aportar interesantes nutrientes, van a hacer que la dieta sea más variada y por lo tanto más sana.